Salud en México 2025: Radiografía del sistema, avances y retos
En 2025, la salud en México enfrenta un panorama complejo: avances importantes conviven con desafíos estructurales. El sistema sanitario continúa en transformación tras la pandemia de COVID-19 y reformas institucionales profundas, como la creación del IMSS-Bienestar. Esta radiografía ofrece una visión general de su estado actual, retos, logros y fenómenos como el turismo médico y el resurgimiento de la medicina ancestral.
Sistema de salud: fragmentado y con cobertura limitada
México cuenta con un sistema híbrido compuesto por instituciones de seguridad social (como el IMSS y el ISSSTE), servicios estatales y clínicas privadas. En teoría, busca garantizar atención médica a toda la población; sin embargo, la cobertura efectiva en 2025 ronda apenas el 72%, lo que significa que 3 de cada 10 mexicanos no tienen acceso asegurado a servicios de salud.
Esta baja cobertura se agrava con un gasto público en salud insuficiente. México destina 5.5% de su PIB al sector salud, lejos del promedio de 8.8% en países de la OCDE. Además, casi la mitad del gasto en salud lo hacen las familias directamente, lo que incrementa el riesgo de pobreza por enfermedades.
A nivel de infraestructura, persisten rezagos: menos de 1 cama hospitalaria por cada 1,000 habitantes, y una escasez crítica de enfermeras y médicos, sobre todo en zonas rurales. La calidad del servicio varía ampliamente, con largos tiempos de espera y desabasto de medicamentos en instituciones públicas.
Indicadores de salud: doble carga epidemiológica
La esperanza de vida en México es de aproximadamente 75 años, con una fuerte brecha entre hombres (72) y mujeres (78). Aunque ha mejorado desde la pandemia, sigue por debajo de la media de la OCDE. La mortalidad infantil, con 12 muertes por cada 1,000 nacidos vivos, también es alta para un país de ingreso medio-alto.
México enfrenta una doble carga epidemiológica: enfermedades infecciosas aún activas, como el dengue, conviven con una creciente epidemia de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, obesidad, hipertensión y cáncer. Por ejemplo, 36% de los adultos tienen obesidad y casi 19% sufre diabetes tipo 2, la tasa más alta de la OCDE.
La salud mental también se ha vuelto prioritaria: 15 millones de personas presentan algún trastorno psicológico, pero solo un tercio recibe atención adecuada, por falta de especialistas y estigma. Los suicidios y el abuso de sustancias van en aumento, especialmente entre jóvenes.
Avances en políticas y tecnología
En la última década, México ha dado pasos importantes en políticas públicas. Entre los avances destacan:
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Etiquetado frontal en alimentos y bebidas con altos niveles de azúcar, grasas o sodio.
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Prohibición total de publicidad de tabaco y de fumar en espacios públicos.
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Vacuna Patria, primer biológico contra COVID-19 desarrollado en México, aprobado en 2024.
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Expansión de IMSS-Bienestar, programa que sustituye al Seguro Popular e INSABI, ofreciendo atención gratuita a personas sin seguridad social.
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Digitalización: crecimiento de la telemedicina, receta electrónica y adopción parcial del expediente clínico electrónico.
Aunque estas políticas son positivas, su implementación ha sido desigual. La digitalización avanza lento y la integración de sistemas sigue fragmentada. La Megafarmacia del Bienestar y la compra consolidada de medicamentos han mejorado el abasto, aunque aún hay rezagos en ciertas especialidades.
Retos persistentes: inequidad, personal y financiamiento
Uno de los grandes desafíos es la desigualdad regional: estados como Chiapas, Guerrero y Oaxaca tienen menor acceso a infraestructura, medicamentos y personal médico. También hay escasez crónica de profesionales de la salud: México cuenta con 2.4 médicos y 2.8 enfermeras por cada 1,000 habitantes, cifras por debajo de estándares internacionales.
La corrupción y burocracia han afectado la distribución de recursos, construcción de hospitales y licitaciones de medicamentos. A ello se suma la saturación de servicios públicos, especialmente en hospitales de segundo y tercer nivel.
El sistema enfrenta además un desafío de sostenibilidad financiera. Con una población que envejece y altos índices de enfermedades crónicas, se prevé un aumento en la demanda de servicios costosos. Sin un incremento estructural en el presupuesto ni un cambio en el modelo de atención —más preventivo y menos reactivo—, el sistema será difícil de sostener en el mediano plazo.
Salud y sociedad: impacto en pobreza, educación y productividad
La salud influye directamente en el bienestar social. Gastos médicos elevados pueden empujar a familias a la pobreza, especialmente en el sector informal. Enfermedades crónicas generan ausentismo y menor productividad en el trabajo.
En educación, la desnutrición y la obesidad infantil afectan el desarrollo cognitivo y el rendimiento escolar. Niños y niñas con problemas de salud tienen menos probabilidades de permanecer en la escuela o acceder a oportunidades futuras.
El impacto de la salud mental es igualmente profundo: problemas no tratados afectan la vida familiar, el rendimiento laboral y aumentan los riesgos de violencia o adicciones.
Turismo médico: motor económico en crecimiento
México es hoy uno de los principales destinos de turismo médico del mundo, solo detrás de Tailandia. Cada año, recibe alrededor de 1.2 millones de pacientes extranjeros, principalmente de Estados Unidos y Canadá. Las ciudades fronterizas como Tijuana, Ciudad Juárez y Mexicali concentran buena parte del flujo, aunque también destacan Guadalajara, Monterrey y Cancún.
Los tratamientos más buscados incluyen cirugía estética, odontología, bariatría, ortopedia y fertilidad, con ahorros de hasta 80% respecto a EE.UU., sin sacrificar calidad. El sector genera hasta 8,000 millones de dólares anuales, creando empleos y fomentando mejoras en clínicas privadas.
Sin embargo, se requiere una regulación más clara para proteger a los pacientes internacionales y evitar que el enfoque comercial perjudique a la atención local.
Medicina ancestral: integración e identidad
La medicina tradicional mexicana —que incluye herbolaria, temazcales, limpias y partería indígena— ha ganado reconocimiento oficial. En 2025, el gobierno publicó una nueva norma (NOM-020-SSA-2025) que reconoce e integra a las parteras tradicionales al sistema de salud, especialmente en zonas rurales.
Esta apertura marca un paso hacia un modelo de salud intercultural, que combina prácticas ancestrales con medicina moderna. Estados como Oaxaca y Chiapas ya operan casas de parto interculturales y clínicas que ofrecen terapias tradicionales.
El reto ahora es garantizar seguridad, formación y colaboración, sin perder el valor identitario y comunitario de estas prácticas.







